Silvana Mariel Rimabau, Buenos Aires - Argentina

              Edgar Allan Poe: "Durante la hora de la lectura, el alma del lector esta sometida a la voluntad del escritor".

              Edgar Allan Poe estaba en lo cierto. Cada palabra reproducida sobre el papel, se adueña de quien tiene frente su rostro, un libro. Los personajes nos conmueven hasta el punto de meterlos bajo nuestra propia piel, riendo y llorando en su nombre; los lugares nos liberan de las toscas paredes que nos enclaustran bajo la cotidianidad de nuestra realidad; las situaciones nos complacen, exasperan, sorprenden o ilusionan, puesto que con cada vuelta de pagina, somos un poco mas, parte de esa ilusión que nos entretiene.

              Si, Edgar Allan Poe estaba en lo cierto, pero yo pienso que nosotros –los escritores-, vamos un poco mas allá. No solo nos adueñamos del alma del lector durante la lectura, sino que se la robamos definitivamente. Si, suena extraño, pero es así. No importa cuantas páginas haya leído, con que frecuencia retome la lectura, o por cuanto tiempo lo haga, desde el momento en que cierra ese libro, la silenciosa "maquina de ilusión" habrá hecho su trabajo: instalarse en su mente, desmenuzar su conciencia y adueñarse de sus sentimientos... para siempre.

              Ésa es mi gran misión en la vida: “someter” el alma, la mente y los sentimientos de aquellos a quienes les gusta el horror, y despertar sus más íntimos temores, adueñarme de sus sueños, mostrarles cuanto más tenebrosos pueden tornarse sus mundos.
 
 
                                                        
                                                                                         
                                                             
                                                             
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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